Gaudí y Barcelona

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Los años 80, Gaudí y La Pedrera

Chimeneas de La Pedrera (Casa Milà)Por Luis Gueilburt ©

Mi relación con la obra de Antoni Gaudí (1852-1926) nace en 1978, casi al mismo tiempo que la restauración de la democracia en España.

Al llegar a Barcelona, me encontré con Gaudí. Gaudí y Barcelona son indivisibles y empecé a estudiar al artista y su obra desde ese mismo momento. Me impresionó mucho en esa época que cada vez que tocaba alguna parte de su obra me quedaba absolutamente sucio, y me preguntaba por qué nadie les quitaba esa gruesa capa de hollín y sobre todo de contaminación atmosférica, a esas obras de arte. De todas maneras ese polvo les otorgaba una pátina que solo el tiempo logra, lo que las hacía aún más interesantes.

 

Al poco tiempo me encargaron restaurar y limpiar algunos de sus elementos y esto me dio una dimensión más amplia de su escala, su arte y conocimientos.

Y fue dentro del campo de las restauraciones donde se me plantearon las mayores dudas y los mayores retos, que me impulsaron a revitalizar un antiguo “Centro de Estudios Gaudinistas” que más tarde derivaría en el “Taller Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya”. Desde allí estudiamos día a día durante muchos años su obra y hemos tomado conciencia de lo poco que sabemos aún sobre este artista a pesar de todos los estudios que se han realizado; tenemos más dudas que comprensiones.

Hoy en día las obras de Gaudí ya brillan con luz propia e incluso a veces algunas brillan demasiado. Ahora sería muy importante que se potencie la investigación y se puedan difundir las obras que por ser menores no tienen aún el trato que se merecen o no han tenido la difusión necesaria.

Para interpretar todas las obras de Gaudí en su justa dimensión y en su justa escala no podemos dejar de lado ninguno de sus trabajos o detalles.

Se han publicado cientos de trabajos monográficos sobre una veintena de las obras más destacadas como la Sagrada Familia, la Casa Milà o el Parc Güell, en cambio de otras obras también importantes aún nos faltan publicaciones.

Gaudí tenía una personalidad muy especial y dedicaba la misma energía a una obra de reforma que a una obra nueva, daba la misma importancia a una obra hidráulica que a una obra arquitectónica y eso es lo que le ha permitido permanecer intacto en el tiempo. Su obra no pertenece a una moda o a un movimiento pasajero.

Su obra, tal como nos ha llegado hasta nuestros días, es paradigma de movimientos que aún no se han gestado.

Creo que esta foto que acompaña puede ser muestra clara de esta necesidad.